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martes, 31 de agosto de 2021

bitacora +

mi idea de cuerpo mapa se dispara en las galerías que funcionan como vortice y vértice. Entro en ella siendo avenida y salgo calle. O viceversa. Me maravilla y aterra a la vez la fuente de los peces, es una especie fallida de fontana de la juventus. “No alimentar a los peces” dice el cartel que esta sobre la escultura ochentosa del niño con los cantaros de agua. También hay un enano de jardin y un balde de plastico. Los peces -manchados de naranjas y blancos- nadan apretados en 30 cm de profundidad de agua. Siento que podría caer en el agua y reaparecer en un mundo liquido, mas amable, tal vez. Es un mundo que me conmueve porque en el aun se cree en este tipo de esfuerzos, de cariño y de esmero. Luego, cuando paso por el empapelado caribeño años 70, me saco la remera y me hago una auto foto encuadrando de modo que parezca que estoy en la playa, pero la foto es fallida. El encargado me increpa: no te podes sacar la remera acá. Sigo viaje y paso a la galeria de al lado, que esta peor que la de los peces. A mitad del trayecto de locales cerrados -y con vidrieras cubiertas de papel de diario-, hay un gran agujero en el techo, del que cuelga la mampostería desvencijada. Es demasiado deprimente a nivel corporal. Salgo. Trato de convencerme de que alquilar un local estaría bueno, pero sé que en realidad es apenas un rescate de ultimo momento, completamente inútil. Finalmente me metro en la 3era galeria que tiene un bar; me hundo en su colección de botellas en miniaturas, platitos, cucharas ceniceros de países diversos. Todo esta adentro de una vitrina que no concuerda con el negocio. Ya el bar de local me resulta extraño: mesas donde en general hay probadores y mostradores. El dueño del bar -que me recuerda a alguien que no puedo descifrar- me dice que tiene el mejor café de la paternal. Charlamos bastante, miento un poco, mas bien fabulo o adorno el relato. Hablo de la supuesta empresa familiar de autopartes que no es estrictamente de mi familia, pero existio. Me cuenta que su amigo X tuvo la primera unidad básica peronista del barrio y que paraban en la nueva Andaluza, el bar que ya no existe. Empiezo a trastabillar ligeramente: siento el empuje del presente, el porvenir y el pasado tirando para lados distintos, mi cuerpo cruje. No se si estoy por desarmarme o reconfigurarme nuevo. O viejo.

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